Atravesando el Fuego y el Hielo Parte II

Tiempo atrás… 

Recuerdo como era mi niñez, nací en Osaka y vivíamos en la casa de mis abuelos paternos, Ojīsan provenía de una familia tradicional de Samuráis, él siempre me contaba historias de sus ancestros, las batallas que libraban y las leyendas que se transmitían de generación a generación, incluso tenía su propio Dōjō donde practicaba Bushido y cada que terminaba la tarea iba con él para que me enseñara este noble arte; siendo honesto, siempre fui algo torpe en el bushido; cuando terminábamos Obāsan siempre nos tenía preparada la cena. Recuerdo los fines de semana con Obāsan, ella sabía muchas cosas, en la mañana limpiábamos el jardín y me enseñaba la importancia de la vida de todos los seres vivos, también me enseñaba a cocinar, aunque ella hacia todo el trabajo, incluso me enseñó a tejer. Recuerdo que su casa era muy tradicional, la entrada tenía una bonita fachada color blanco, en el jardín tenía un gran árbol de cerezo y, cuando florecía, todo el jardín se tapizaba de un lindo color rosa. A pesar de que convivía con ellos, extrañaba mucho a mis padres. 

Otōsan y Okāsan fundaron una compañía cuando terminaron sus estudios en la Universidad de Osaka, la compañía se llamaba Okada y comenzaron, como cualquier compañía nueva, con pequeños proyectos. Cuando nací, la compañía ya gozaba de un gran prestigio a nivel nacional, pero con ese prestigio llegaron más responsabilidades y Okāsan quería pasar más tiempo conmigo, ya que la jornada de trabajo era casi de catorce horas y mis abuelos se encargaban de cuidarme hasta que un día Okāsan hablo con Otōsan para recortar sus horas laborales, al principio él no estaba de acuerdo, pero después de pensarlo acepto. Aún recuerdo mucho ese día, estaba saliendo de la escuela, cuando la vi, ahí estaba Okāsan esperándome en su auto, automáticamente corrí hacia ella y le di un gran abrazo, era muy raro que la viera tan temprano, pero no importaba, ella estaba aquí, ese día fuimos por un helado y le conté sobre las cosas que hacía con los abuelos, le enseñe mis calificaciones, le conté sobre mis amigos, el tiempo parecía ir muy rápido, no quería que este día acabara, pero antes de que el día finalizara Okāsan prometió llevarme al cine, de ahí nació mi amor hacia las películas, pero en ese entonces era el niño más feliz del mundo. 

Otōsan casi no pasaba el tiempo en casa, él se la pasaba viajando mucho por todo Japón, en juntas de negocios y esas cosas, cada que llegaba a casa le preguntaba si quería jugar conmigo, pero siempre se negaba, tenía esa rutina, llegaba, bebía una cerveza, veía las noticias y después se iba a dormir, casi no pasaba tiempo conmigo o me ignoraba, realmente lo odiaba por no pasar tiempo conmigo, pero, cuando vas creciendo te das cuenta que Otōsan solo estaba trabajando para que nada nos faltara, o eso creía, aun así esa era mi vida en Japón. 

Pasando el tiempo, casi no veía a Otōsan y cada vez que llegaba peleaba mucho con Okāsan, hasta que aquel día llego. 

— ¿Toshiro? ¿Toshiro? ¿Dónde estás? — gritaba Okāsan. 

— Aquí estoy Okāsan. 

— Bien, aquí estas — cuando me encontró me abrazo muy fuere — guarda tus cosas en una maleta, nos vamos de vacaciones. 

— ¿Vacaciones? Y ¿la escuela? 

— No te preocupes por ello, ya llamé y pedí permiso. 

— ¿Enserio?, que bien. — rápidamente busque mis cosas y las empaque. 

No sabía a dónde íbamos de vacaciones, pero siendo Okāsan no podía decirle que no. Termine de hacer mi maleta y me dirigí hacia la salida, ahí me esperaba ella. 

— Súbete al auto, Toshi. 

— Ok — subí al auto y Okāsan cerró la puerta. 

— ¡ESPERA MIDORI, NO TE LO PUEDES LLEVAR! — grito Otōsan desde la casa. 

— Midori, por favor, podemos resolver las cosas, no alejes a Toshiro de nosotros, debe haber una forma de resolver esto — dijo Obāsan. 

— ¿Resolver?, él tiene otra familia, yo no le veo una solución a esto, que no venga con que ahora quiere pasar más tiempo con Toshiro, tuvo el tiempo suficiente para pasar tiempo con él, trece años para ser exactos y que hacía, solo lo ignoraba, pero si tenía tiempo para pasarlo con su otra familia. 

— Midori, por el amor de todo lo bueno, vamos a arreglar esto de forma civilizada — dijo Otōsan. 

— No hay nada que arreglar — dijo Okāsan mientras se subía al auto y lo echaba a andar, veía la cara de Okāsan llena de lágrimas, desconocía porque se pelearon ese día, era solo un niño, voltee hacia la parte trasera y veía como rápidamente nos alejábamos de Otōsan y Obāsan. 

— Okāsan, ¿porque Obāsan estaba llorando? ¿Volveremos a ver a los abuelos? 

— No te preocupes Toshi, algún día los volverás a ver — y no fue así. 

Ese día llegamos al aeropuerto y viajamos a Noruega, cuando llegamos, nos esperaban dos personas, muy ancianas. 

— Okāsan, ¿quiénes son ellos? 

— Es cierto, tu no conoces a tus abuelos. 

— Si los conozco, ellos están en Osaka. 

— Esos eran tus abuelos por parte de Otōsan, ellos son tus abuelos por parte mía. 

— ¡Eh!, eso quiere decir que… ¿¡tengo cuatro abuelos!? 

— ¡Ja, ja, ja! Que chico tan carismático tienes ahí, mira que tanto ha crecido Toshiro, Saori. 

— Es una ternura, no lo crees Akira. 

— Sin duda y veo que le pusiste el nombre que te sugerí, Midori. 

— Fue difícil convencer a Kenji, pero al final cedió. 

— Nos alegra mucho de tenerlos aquí, espero te diviertas mucho — dijo mi abuelo Akira. 

Resulta que mis abuelos maternos eran gente importante en el mundo del séptimo arte. Mi abuelo era un famoso director de cine en Japón y mi abuela era una gran actriz en Japón, ellos se conocieron en una película que él dirigía, se enamoraron y se casaron. Okāsan siempre los describió como hippies, bueno eso era porque en palabras de mi Abuela Midori “Tu madre siempre ha sido, algo… estirada por así decirlo, siempre llevo una vida de orden” y la relación entre ellos no era muy buena, cuando Abuelo Akira y Abuela Midori decidieron mudarse a Noruega, Okāsan decidió quedarse en Japón y estudiar Negocios Internacionales en la Universidad de Osaka, ellos no se negaron y le dieron todas las facilidades para que estuviera cómoda en Japón. Okāsan casi no hablaba de ellos, pero como diría mi Abuelo Akira “A tu mamá le aburría la diversión, ¡ja, ja, ja!”. Al final Okāsan se divorció de Otōsan, ella se quedó con mi custodia y la mitad de las acciones de la compañía y fundo una sede independiente de Okada en Noruega, nos cambiamos el apellido Matsumoto de Otōsan por Nakamura, el apellido de Okāsan cuando era soltera. 

Vivir con mis nuevos abuelos era lo máximo, ellos vivían a las afueras de Oslo, en un lugar cerca de la costa, mi abuelito tenía muchas películas. Cuando regresaba de la escuela de idiomas extranjeros y terminar mi tarea, siempre veíamos películas hasta que caer la noche o dependiendo del día me contaba historias sobre las películas que filmo, como era su vida en noruega, a veces la abuelita Midori se acercaba y corregía a mi abuelito, cuando mi abuelito no estaba, abuelita Midori me enseñaba actuación, me contaba sus inicios en el arte, como conoció a mi abuelito, pasaba el tiempo volando, y cuando llegaba Okāsan, nos reuníamos a cenar juntos y después de comer contaban historias del pasado, mi vida en Noruega era muy divertida, pero, a veces extrañaba a Otōsan y Obāsan, me preguntaba como estarán. Pasaron muchos años, de hecho, creo que Ivar y yo ya estábamos construyendo la primera Academia de Unión City cuando me entere que al año después de habernos mudado a Noruega, Obāsan murió y meses después Otōsan la acompaño. 

Noruega, un tiempo antes del nacimiento de Toshiro… 

Nací en la ciudad de Tromsø, mi padre era un pescador y mi madre una gran abogada. Cuando tenía un año, mamá cayó enferma, ella era muy enfermiza y mi papá sabía que tarde o temprano ella se iba ir, y en una tarde del veintidós de enero de ese año, mi mamá había dejado este mundo, fue algo muy impactante para papa y para mí y cada vez que le preguntaba a papá acerca de mamá, el evadía el tema. 

A pesar de esta gran perdida, mi papá supo sacarme adelante, abandono la pesca y saco del baúl de los recuerdos su maestría en arquitectura, al principio solo conseguía trabajos pequeños, atendiendo un café, siendo ayudante de chef en un restaurante, él sabía que de la pesca no podía ganar lo suficiente para salir a delante, yo por mientras me quedaba con mi abuela, ella era un pan de dios, siempre me consentía, pero papá sabía que ella no tenía que educarme. 

Cada vez que papá salía del trabajo, pasaba por mi e íbamos por un helado, al parque o a jugar algún deporte, sea lo que fuera él nunca me dejaba solo, hacia lo imposible por estar conmigo. Una vez le pregunte ¿porque era pescador teniendo una maestría? a lo que él me contesto “Tu abuelo siempre fue pescador, tu abuela era una gran panadera y ellos hacían un gran equipo, los sándwiches de pescado que preparaba tu abuela eran los mejores, ella siempre se ponía en el puerto a vender comida para los pescadores, y yo la acompañaba, tu abuela no quería que ninguno de sus hijos siguiera el mismo camino que ellos, nosotros debíamos ser profesionistas ver un futuro mejor, tu abuelo era todo lo contrario. Somos una familia de tres hermanos, yo era el mayor y el único varón de la familia, y tu abuelo siempre me llevaba a pescar, claro a escondidas de tu abuela, tu abuelo le tenía un miedo profundo a tu abuela enojada, si, esa mujer que es un “pan de dios” era despiadada cuando se enojaba, recuerdo los regaños y golpes que me llevaba por molestar a tus tías, ¡ja, ja, ja! Que recuerdos. Cuando crecí, me fui de la casa a la Universidad de Oslo, ahí cambié muchas veces de carrera, no estaba muy decidido, hasta que me decidí por la arquitectura, no era lo que quería, pero era algo que en el futuro me iba ayudar. Hasta que la vi, ahí sentada en la entrada de la facultad de leyes, tu madre era bellísima, recuerdo que me costó mucho hablarle, pero me arme de valor y fui, la primera vez me rechazo, pero no me rendí y en el baile de graduación, le pedí que bailara conmigo y acepto, creo que acepto porque se había hartado de las cartas y flores que le mandaba cada semana, incluso lo hacía diario. Total, fuimos novios desde ese instante, nos graduamos y cada quien consiguió trabajo en su ramo, pasaron los años, le pedí matrimonio, ella acepto y nos casamos. Cuando tu naciste, ella me propuso dejar de trabajar, ella trabajaría cinco años y nos íbamos turnando, su objetivo era no dejarte solo, sabes, ella solo vivía con sus abuelos, sus padres desaparecieron y jamás me dijo que paso con ellos, entendí porque quería un trato así, no quería que su hijo pasara por la ausencia de algún padre y también, ella quería disfrutar su carrera antes de encerrarse como mamá. Renuncie a mi trabajo y me hice cargo de ti, pero era muy aburrido estar en casa, así que decidí ir a pescar a las orillas de la costa todas las mañanas contigo, ya en las tardes regresábamos a casa y esperábamos a que mamá llegara, eran buenos tiempos” y esa fue la única vez que papá hablo de mamá. 

Al pasar los años y gracias a un contacto que tenía mi papá en Oslo, él pudo conseguir un empleo en una constructora japonesa que había llegado a crear una sede en Noruega. Ahí mi papá comenzó dibujando planos, al año, se volvió parte de la plantilla de supervisores de la constructora Okada. No sé cómo paso, pero, papá comenzó a salir con la directora de Okada, sabía que era japonesa, pero nada más, salieron durante un año hasta que llego, según mi papa, “el día de fuego”, reunir al hijo de la directora y a mí, ese día, conocí por primera vez a Toshiro. 

Recuerdo que Toshi era muy tímido y casi no hablaba nuestro idioma. Fueron pocas veces las que nos reunimos, pero una vez que Toshi domino el idioma no paraba de hablar, siempre contaba su vida en Japón y de sus abuelos en Noruega, era divertido pasar rato con él, sobretodo porque yo no tenía casi que hablar. Al pasar el tiempo Toshi y yo nos hicimos mejores amigos, íbamos a todos lados, ambos estudiábamos en la misma escuela, jugábamos los mismos deportes, aunque el siempre desde la banca, casi no le interesaba, él estaba interesado en el cine, íbamos a ver cada película popular y una que otra película que jamás entendía, pero por alguna extraña razón Toshi sí. Paso el tiempo y papá se casó con la mamá de Toshi, de mejores amigos pasamos a ser hermanos. Comenzamos a vivir juntos en las afueras de Oslo, éramos vecinos de los abuelos de Toshiro. 

Toshi siempre llama a su mamá “Okāsan”, pensé que ese era su nombre, hasta que una vez le dije “Srta. Okāsan” su reacción enseguida fue reírse, me dijo que su mama se llama Midori y me explico que “Okāsan” era una forma de decir mamá en japonés. La Srta. Midori era una persona muy seria y conocía mucho referente a los negocios, cuando tenía problemas de matemáticas ella me ayudaba y siempre terminaba enseñándome algo de economía y dirección de empresas, tal vez a muchos les suene aburrido, pero por alguna extraña razón, a mí me interesaba, aprendía mucho y me divertía pasando el tiempo con ella, siempre fue muy dulce y amable, me llegue a preguntar… ¿Esto es lo que se siente tener una mama? 

El papa de Ivar, Burnaby, es muy divertido. Okāsan estaba todo el día en la oficina y solo la veía por las noches, pero el Sr. Burnaby llegaba por las tardes y cada vez que terminábamos la tarea nos llevaba a recorrer la ciudad, a veces íbamos a las máquinas de árcade, nos llevaba con la abuela de Ivar en Tromsø o al cine, esto último era lo que más disfrutaba. Los fines de semana nos llevaba a pescar o ayudábamos a la abuelita de Ivar a vender pan. Siempre estábamos en constante actividad a diferencia de Otōsan, el Sr. Burnaby era el mejor. 

Con el pasar de los años Toshiro y yo crecimos, ambos fuimos a la universidad, obtuve una beca y estudié Negocios Internacionales en un una Universidad en Estados Unidos, y Toshiro estudio Artes Escénicas. ¿Cómo fue que terminamos dirigiendo la compañía de mamá? Se preguntarán, las cosas en EE.UU. no iban muy bien, me regrese a Noruega una vez terminada mi carrera, ahí se encontraba Toshi, al parecer deserto de su carrera por “diferencias creativas”, a mamá esto no le gusto y lo puso a trabajar en Okada, lo mismo paso conmigo, no paso una semana y ya me encontraba trabajando para ella, Toshi y yo estábamos en el mismo departamento, ahí supimos que mama estaba capacitando a su remplazo, ella sabía que éramos un buen equipo, “Toshi tiene el carisma y yo el cerebro” decía ella. Y no se equivocaba, tal vez al comienzo no fue como ella esperaba, pero cuando le fuimos agarrando el hilo a la constructora todo comenzó a ir bien y comenzamos hacer zonas habitacionales en diferentes partes de Europa, según la prensa “nuestras casas eran únicas y con diseños originales” eso se lo debo agradecer a Toshiro, sus ideas “locas” para las casas hicieron que nos separáramos de la competencia y entregáramos un concepto fresco para el mercado. Al fin mamá estuvo tranquila y nos dejó la compañía, papá se retiró y junto con mamá se fueron de viaje por todo el mundo. 

En Unión City… 

Al fin, papá y Okāsan se habían mudado a Unión City, Ivar y yo teníamos mucho tiempo libre, la sede de Okada en Unión City y Noruega estaban operando bien. Ivar decidió estudiar e involucrarse en el desarrollo de la ciudad, el gobierno de Unión City agradecido con nuestro trabajo le dio un lugar en el Parlamento, pero el quería impulsar ideas, no aprobarlas, así que lo rechazo y pidió un lugar en el consejo de la ciudad. Por mi parte decidí construir el primer cine de la ciudad, y lo construí en la frontera entre la sección Oeste y Norte, por alguna razón era la parte más divertida de la ciudad hasta que ocurrió algo desagradable en el Centro de la ciudad… la primera víctima de asesinato. Realmente estaba asustado, se supone que esta era la ciudad ideal, a todos los voluntarios se les revisaba sus antecedentes penales, su vida pública en los otros países, como fue que un loco paso tantos filtros. 

— Ivar, ¿Oíste las noticias? 

— Si. 

— ¿No crees que es realmente alarmante? 

— Si. 

— ¿Sabías que la sandía es una verdura? 

— Si. 

— El otro día me comí una vaca entera. 

— Si. 

— ¿Me estas escuchando? 

— Si. 

— ¿Seguro? 

— Si. 

— ¡La sede en Noruega quebró! 

— Si. 

— ¡Aja!, no me estas escuchando. 

— Toshi, eso es absurdo. 

— ¿Qué es absurdo, el asesinato o lo de Noruega? 

— Que sea alarmante lo del asesinato, lo de Noruega tú lo inventaste. 

— Se supone que un hecho como este jamás pasaría. 

— Si, fue mal manejo de publicidad, pero tarde o temprano esto iba pasar. 

— Bueno si, pero yo esperaba algo menor, como un asalto o algo así, no un asesinato y menos de esa forma. 

— Tienes razón, confía en las autoridades locales. Nos vemos en la oficina mañana, que descanses. 

— Eres igual de frío que el invierno de Noruega. 

Es natural que Toshiro esté preocupado, era la primera vez que pasaba algo así en esta ciudad, pero un hecho así no debe cambiar la rutina de la gente… ¿o sí? Después de un tiempo la vida en Unión City se volvió tensa, a pesar de los esfuerzos por mantener la paz y seguridad por parte del gobierno, la gente dejo de salir a las calles, esto era algo de qué preocuparse, muchos de los centros recreativos y de entretenimiento de la ciudad dependía del público nocturno, siendo honesto, estaba preocupado por el cine de Toshi ya que puede verse afectado por este cambio de rutina. En la mañana me dirigí hacia la estación del tren a buscar a nuestro representante, el Sr. Ledezma en Rusia, ahí estaba Jack. 

— ¿Cómo que no hay trenes hacia Rusia o China? 

— Sí señor, por disposición de las autoridades, las salidas de la Ciudad están restringidas hasta nuevo aviso. 

— ¿Qué? ¿Me debes estar jodiendo? 

— Disculpe señor, pero no voy a tolerar como se está dirigiendo hacia mí. 

— No, disculpe, no era mi intención. 

«¿Por qué estará Jack tan desesperado por irse de la ciudad? 

— ¿Jack? ¿eres tú? 

— Que pasa Ivar. 

— Nada, oye, ¿Por qué estabas peleando con la señorita de la taquilla? 

— Acaso eres policía. 

— No, pero soy parte del consejo… 

— ¿ser parte del consejo te da derecho alguno de interrogarme? 

— Ok… eso fue algo grosero, pero… 

— Disculpe usted, no sabía que estaba hablando con el Rey de Inglaterra. 

— No soy inglés, sabes que, quería ayudarte, pero con esa actitud se me quitaron las ganas. 

— No te pedí ayuda. 

«¡Dios!, cómo es que la Señorita Tenshi puede soportar alguien como este idiota… al fin se marchó» 

— Disculpe señorita, el tren que viene de Rusia ¿ya llego? 

— Señor Wolff, ¿como esta?, con respecto al tren, el gobierno ruso acordó con Unión City que cancelarían sus viajes para que nadie entrara o saliera de la ciudad, lo mismo paso con los gobiernos aledaños a la ciudad, esto como medida de prevención hasta atrapar al asesino de la ciudad. 

— Que extraño, no se me notifico nada. Bueno, muchas gracias. 

— Estamos para servirle Señor Wolff. 

No hay viajes por tren, ¿por qué no me notifico Ledezma que no vendría a la ciudad? O ¿Por qué el consejo no me notifico algo acerca de esto? Mejor iré a la oficina, a lo mejor me envió un correo. 

— Toshiro, ¿Cómo has estado? 

— Nada bien, las ventas en el cine han disminuido y si no resuelven el crimen antes creo que tendré que clausurarlo. Oye y ¿Ledezma? 

— No lo sé, resulta que todo viajé por tren esta cancelado y no recibí llamada alguna. 

— ¿Ya revisaste tu correo? 

— Sí, pero por extraño que parezca no he recibido nada durante estos tres últimos días. 

— ¿Seguro? Ya actualizaste la página. 

— Si, y nada, solo tengo correo local. Llamare a Noruega y preguntare si alguien sabe algo de Ledezma. 

— … 

— Qué raro, no sale la llamada. 

— Llama otra vez. 

— Eso hago y nada. — inmediatamente llame a mi secretaria por el intercomunicador — Señorita Wallace ¿ha recibido alguna llamada de Noruega? 

No señor Wolff, he estado intentando comunicarme con ellos, pero no entran las llamadas, solo puedo hacer llamadas locales y mis correos electrónicos no salen. 

Ok, muchas gracias. — colgué — Al parecer no tenemos conexión al exterior. 

— Eso quiere decir… ¿estamos incomunicados? 

— No lo sé, pero parece ser que el consejo tiene alguna respuesta, hay junta urgente, me tengo que ir 

Me dirigí al consejo a buscar respuestas. Ahí el presidente del consejo, el Sr. Torrington, dirigía la junta. 

— Ya estamos todos los miembros del consejo reunidos, podemos iniciar la sesión. Alguien me quiere explicar ¿qué demonios está pasando aquí?, tiene la palabra el Señor Wolff, espero tenga respuestas — exclamo con algo de preocupación y miedo el Sr. Torrington. 

— Más bien, tengo más preguntas, ¿Por qué se cancelaron las entradas por vía férrea a la ciudad? 

— No solo son los trenes, autobuses y aviones tiene restringido cualquier viaje por disposición oficial del gobierno— dijo el concejal de transporte, el Sr. Kanagawa. 

— Entiendo que el gobierno haya hecho eso, por todo lo ocurrido, pero porque no avisaron a todos — dijo el Sr. Torrington. 

— No tenemos idea. 

— La decisión se tomó para mantener la calma en la población — irrumpió una voz femenina… era ¡la Srta. Tenshi!, ¿qué hace ella aquí? 

— Disculpe, ¿Usted quién es? — dijo el Sr. Torrington. 

— Soy Aiko Tenshi, representante del Parlamento — ¿Representante? Pero Jack dijo que ella solamente era interprete. 

— ¿Qué quiere el parlamento aquí? — pregunto el presidente. 

— Informar que la situación actual se ha vuelto complicada, los recientes hechos ocurridos en esta semana han aterrorizado a la comunidad internacional, por el momento se han interrumpido toda conexión con los países que conforman la Unión Europea, Rusia, China y gran parte de los países asiáticos — dijo la Srta. Tenshi con voz firme y actitud seria, era la primera vez que la veía expresarse de esa manera, en clase por lo regular es despistada e infantil, aquí es una persona diferente. 

— Vamos, solo ha sido un delo, es el único que hay en la ciudad en lo que va de su fundación — dijo la Sra. Kumar, concejal de educación. 

— Lamento informarles que no es así, se han reportado muchos casos de personas desaparecidas en la Sección Sur y Oeste, creemos tener un caso de asesino en serie en la ciudad. 

— ¿Por qué no se ha informado de este hecho a todos? — pregunto el Sr. Kanagawa. 

— No estamos seguros que ese sea el caso, es una suposición, por el momento queremos mantener todo en bajo perfil, no queremos perder más conexiones internacionales, nuestros países aliados reanudaran conexión con nosotros una vez que cumplamos el ultimátum. 

— ¿Cuál es ese ultimátum? — pregunte. 

— Atrapar a quien cometió el delito, mientras tanto, cualquier medio de transporte o comunicación se verán interrumpidos para evitar que el criminal escape o se comunique con otras personas, suponemos que no está trabajando solo. 

— Pero es una medida muy exagerada, ¿la comunidad internacional no puede brindar algo de ayuda? — pregunto el Sr. Torrington. 

— Esa información es clasificada, solo los altos mandos del gobierno pueden responder, si quieren respuestas tendrán que ir con el Primer Ministro, pero por lo que sabemos él no está en la ciudad, así que tendrán que esperar, eso es todo por parte del parlamento, les pedimos ser pacientes, las autoridades responsables ya están trabajando en ello — y con esa última oración, la Srta. Tenshi se marchó. 

Me apresure a interceptarla y sacar más respuestas, pero ella ya no se encontraba en el edificio. Esta reunión me dejo con más preguntas que respuestas. 

«…Anoche se reportó un asalto a mano armada cerca de las instalaciones de la Universidad de Unión City, la víctima era una estudiante universitaria llamada Margery Wilde, se desconoce el paradero del atacante, pero la policía informa que al menos hay una grabación y un testigo, los mantendremos informados conforme el caso este avanzando…» 

El segundo crimen se había cometido y la policía seguía sin resolver el primero, además de las desapariciones. La semana siguiente asistí a las clases de la Srta. Tenshi para poder sacar más información, pero ella seguía con una actitud infantil, no se parecía a la Srta. Tenshi de la junta de hace unos días. También, desde que se supo que Jack era el testigo, este dejo de asistir a clase, al menos mis sospechas de que el fuera el asesino por su actitud en la estación de trenes se fueron yendo, pero aun así lo contemplaba como principal sospechoso. 

Al pasar los días me dirigía a las oficinas de Okada con Toshiro, incomunicados del mundo, necesitábamos un plan de contingencia para mantener a Okada operacional en Unión City. 

— Toshiro, esto no se ve bien. 

— Ni me lo digas, al fin clausure el cine, solo estaba generando números rojos— dijo Toshi con una cara triste. 

— Lo siento hermano, sé que el cine era tu sueño. 

— Si, bueno, mientras siga esta ola de crímenes no podemos hacer nada. 

— Eso es exagerar, solo han pasado dos crímenes, pero te entiendo. 

— Sr. Wolff y Sr. Nakamura, les llego esta carta — dijo la Srta. Wallace. 

— Muchas gracias Rachel, puedes retirarte. 

— Gracias señor Wolff — una vez que la Srta. Wallace se marchó comencé a leer la carta. 

— ¿Qué dice la carta Ivar? 

— Fuimos invitados al juicio del segundo crimen, al parecer atraparon al criminal y quieren que todos lo vean para mandar un mensaje a quienes intenten cometer algún crimen. 

— Que bien, al fin justicia. 

El día del juicio llegó, fue un proceso largo, el testimonio de Jack y las pruebas encontradas vinculan al acusado con el asalto de Margery Wilde, el veredicto del juez “Aitor Calatayud de 33 años es declarado culpable del asesinato de la Margery Wilde” todos en Unión City festejaron esta decisión, “Justicia” exclamaban todos afuera del Juzgado, era una fecha que marcaría la historia de esta ciudad, al fin el pueblo podía estar en paz, al fin las autoridades estaban haciendo su trabajo. Tristemente, a los dos días de procesar a Aitor, el convoy que lo transportaba hacia una cárcel de máxima seguridad en Rusia fue asediado por un grupo armado a las afueras de Unión City, nadie lo podía creer. 

El escenario en Unión City no se veía bien, había pánico, mucha gente trataba de salir de la ciudad, pero no había forma y la comunidad internacional nos fue dando poco a poco la espalda, y me preguntaba ¿Por qué? ¿Por qué nadie de los altos mando hace algo? 

Al poco tiempo, Toshiro y yo, decidimos que teníamos que clausurar la sede de Okada, los proyectos se retrasaban porque el personal ya no quería trabajar hasta tarde, la inseguridad se volvió un problema. Con el poco dinero ahorrado liquidamos a todos nuestros empleados y… Okada oficialmente había sido clausurado, no podíamos rescatarlos, al menos no en estas condiciones y sin poder contactarnos a Noruega era difícil algún rescate financiero. 

Ivar se sentía abatido con la decisión, pero no había mucho que se podía hacer, para ahorrar algo de dinero, nos mudamos con Okāsan y vendimos nuestros departamentos, al menos podíamos ayudar en la panadería de papá. 

Unión City comenzó a ser insegura. Mientras Toshiro ayudaba a papá y mamá con la panadería, yo continuaba con mi trabajo en el consejo, al menos ahí tenía un ingreso, no era lo mismo que ganaba en Okada, pero era algo que ayudaría en casa. Aun iba a las clases de la señorita Tenshi, era lo único que me distraía de toda esta situación, Brigit dejo de asistir, y Jack no se me hacía raro, al ser testigo en contra de Aitor, era normal que mantuviera un perfil bajo y tal vez se deba a que los padres de la Srta. Wilde fueran brutalmente asesinados. 

— Ivar, dejare de dar clases — dijo la señorita Tenshi con tristeza. 

— ¿Por qué? 

— Ve el panorama Ivar, solo vienes tú, Jack y Brigit dejaron de venir, no tiene caso que continúe y no creo que vengan más alumnos. 

— Entiendo… — inmediatamente fui interrumpido por un policía que entro bruscamente al aula. 

— Señorita Tenshi, tengo que informarles algo en privado — exclamo el oficial con cara de preocupación y voz quebrada. 

— Claro, Detective Daniels. Ivar puedes retirarte. 

— Ok — Salí del aula, me escondí afuera del aula, puede que escuché algo relevante. Sé que esto está mal, pero necesito respuestas, necesito saber que pasa en esta ciudad, porque todo se está yendo abajo, necesito culpables y esta puede que sea mi oportunidad. 

— Lamento informarle que… Jack Santana… ha muerto. 

— ¿Jack murió? ¿Dónde? 

— En el concierto de la sección Oeste, todos los presentes fueron asesinados. 

— No… puede… esto… no puede estar pasando — dijo la señorita Tenshi mientras su voz se quebraba y rompía en llanto. 

Me marché de ahí, no podía escuchar más, el miedo comenzó a invadir mi cuerpo, necesitaba regresar a casa, abrazar a papá, mamá y a Toshi. Llegue a casa y afuera estaba la policía. 

— Disculpe oficial, ¿Qué pasó aquí? 

— ¿Es usted familiar de Toshiro Nakamura? — pregunto el oficial. 

— Sí, soy su hermano. 

— ¿Seguro? ¿No se parece en nada? — dijo el oficial con tono bromista 

— Es una larga historia, déjeme pasar por favor — me dieron paso hacia la casa, dentro se encontraba Toshi todo golpeado. 

— IVAR — grito Toshi — él es mi hermano Detective Juárez. 

— Tu eres Ivar Wolff — pregunto el Detective. 

— Así es, ¿qué le sucedió a Toshi? 

— Parece ser que sus padres fueron víctimas de secuestro, según su hermano, un grupo de cinco personas entraron a la panadería y se querían llevar a su padre, su hermano intento defenderlos, pero los criminales le brindaron una golpiza, su madre intento detenerlos también, pero parece ser que el otro objetivo era ella. Ya tomamos su declaración, los dejaremos a solas, solo tomaremos algunas pruebas y nos marcharemos, dejaremos a una patrulla vigilando el perímetro en caso de que vuelvan — una vez que el detective se marchó, abrace fuertemente a Toshi, él me contó lo sucedido, en su rostro se miraba impotencia y en su voz ira. 

— Ivar, ¿Qué vamos hacer ahora? — dijo Toshi con tristeza. 

— No lo sé Toshi — a continuación, sonó el teléfono y conteste — Bueno, ¿papa y mama? 

— Tienen hasta las doce de la noche para entregar la cantidad de dos millones de dólares a la siguiente dirección si quieren ver a su familia viva otra vez. 

— Maldito, da la cara, ¿Quién eres? 

— ¿Quieres ver vivos a tus padres? Cállate y escucha, los esperamos en el cine de la sección Norte, no lleguen tarde sean puntuales y nada de llamar a la policía, los tenemos vigilados… 

— Espera…— colgaron. 

— Ivar, ¿quién era? 

— No lo sé, pero quieren dos millones de dólares. 

— ¿¡Que!?, ¿de dónde sacaremos esa cantidad? 

— Yo sé de dónde. 

— ¿De dónde? 

— De Okada. 

— ¿Okada? Pero Okada esta clausurada. 

— Sí, pero no las acciones de Noruega. 

— Vas… a… entregar Okada. 

— Me temo que no tengo opción. 

— No hay otra forma. 

— No… 

No teníamos tiempo y muchas opciones, agarre toda la documentación de Okada. Salimos de la casa por la puerta trasera, cuidando que la patrulla que nos estaba vigilando no nos viera, una vez evadida la unidad nos dirigimos al cine. 

Ya en el cine, entramos, temerosos y con duda de que cumplan su palabra. 

— ¿¡Hay alguien aquí!? — grito Toshi. 

— Vaya, ustedes sí que son puntuales — dijo una voz entre las sombras. 

— ¡Aquí tenemos lo que quieren, por favor liberen a nuestros padres! — grite. 

— Traen todas las acciones de Okada — grito la voz. 

— ¿Cómo sabes de las acciones? Sal de donde estés — grite con nerviosismo. 

— Enciendan la luz chicos — inmediatamente las luces se encendieron, estábamos rodeados de mucha gente, se veían armados, a unos metros de nosotros estaban nuestros padres, amordazados y atados a unas sillas, a un lado de ellos estaban dos personas apuntándoles a la cabeza y un hombre asiático atrás de ellos. 

— Toshi, cuanto has crecido — dijo el hombre asiático. 

— Toshi, ¿lo conoces? — le pregunte a Toshi, su rostro lo decía todo, estaba sorprendido y enojado. 

— Si, él es Otōsan, mi padre, deja libre a Okāsan y al Sr. Burnaby — grito Toshi enfurecido. 

— ¡Vaya!, mucho tiempo sin verte y no me das un abrazo, aunque sea, bueno que se puede esperar de ser criado por la ramera de tu madre. 

— ¡Cállate! Libéralos cobarde. 

— Toshi, Toshi, Toshi, esa no es forma de dirigirse a tu padre… 

— Ok, terminemos con esto, supongo que usted es el Sr. Matsumoto, le haré entrega inmediata de las acciones de Okada, libere a nuestros padres y haremos de cuenta que esto no paso. 

— Me gusta tu actitud, quieres terminar todo pronto ¿No es así? Se ve que eres alguien inteligente. Okuda trae el documento — uno de los hombres que nos rodeaban trajo una mesa y unos documentos — si firman este documento, las acciones de Noruega pasan a ser parte de mi propiedad. 

— Está bien, vamos Toshi. 

— Espera Ivar, no podemos entregarle así la… 

— ¡Cállate, Toshi! No estamos para tomar decisiones estúpidas y dejarnos llevar por nuestras emociones, es tiempo de pensar en frío, lo que importa es que mamá y papá estén libres. 

— Haz caso de lo que dice tu hermano Toshi — dijo el Sr. Matsumoto con risa burlona. Nos acercamos a la mesa, entregamos los documentos a Okuda y firmamos los papeles para ceder nuestros derechos de Okada al Sr. Matsumoto. 

— Esta todo firmado, por favor libere a nuestros padres — suplique. 

— Bien jovencitos, una vez que me marche mis amigos los liberaran y por favor ninguna palabra de esto — dijo el Sr. Matsumoto mientras nos daba la espalda y salida del edificio. Del Señor Okuda sonó una radio con la voz de Matsumoto. 

Satsugai

Lo siguiente que pasó fue que las personas a lado de papá y mamá dispararon, Ivar comenzó a gritar muy fuerte, me quede paralizado, todo a nuestro alrededor se volvió repentinamente lento, nos sentíamos impotentes… 

«Mamá y Papá están… muertos…ayuda… 

— Ivar Wolff y Toshiro Nakamura, ¿necesitan ayuda? — dijeron al unísono dos voces 

— ¿Quién son? — dijimos Ivar y yo al mismo tiempo. 

— Obtendrán esa respuesta con el tiempo, ¿Necesitan ayuda? 

— Si. 

— Muy bien, solo déjennos actuar por ustedes.» 

Fryser alt — dijo Ivar. 

Yakeochiru — dijo Toshiro. 





«— Todo esta saliendo según lo planeado, padre. 

— Muy bien hija, ahora todo es cuestión de tiempo.»

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