Mas Grande que el Trueno Parte II
— Disculpe, señorita Tenshi, ¿me puedo retirar? Se me hace tarde para ir por mi hermana.
— ¡Eh! Pero, no hemos comenzado la clase.
— No es por ofender ni nada, pero, ya paso una hora y no ha llegado ninguna sola alma.
— ¿¡Ya paso una hora!?
— Si…
— Disculpa, no me di cuenta del tiempo, claro, puedes retirarte.
— Muchas gracias, ya vera que la próxima semana alguien vendrá.
— Eso espero, nos vemos la próxima clase. — dijo ella mientras se le veía una cara de decepción, no soy bueno tratando a las personas así que me marche.
La vida de Unión City era muy pacifica, obviamente no todo era perfecto, había tráfico, trámites burocráticos y uno que otro loco anunciando el fin del mundo, pero de ahí en fuera todo estaba muy bien, el transporte público era puntual, los vegetales y las frutas eran cultivadas afuera de la ciudad, no había desigualdad, de hecho, la policía era un adorno en esta ciudad, todo era muy tranquilo.
El jueves de la siguiente semana llego, terminé de hacer los quehaceres y me dirigí a la clase de esperanto. Llegue a la Academia, pero el aula estaba ocupada por lo que me mandaron a una Aula de Cocina, y como era de esperarse era el único en ese lugar.
— ¡Disculpa la tardanza! No sabía que nos moverían de aula — dijo la profesora Tenshi, igual que la semana pasada como si hubiera corrido un maratón o algo por el estilo.
— ¿Qué no trabaja aquí?
— No, trabajo como interprete en el parlamento.
— Y ¿cómo es que le permiten dar clases aquí?
— Tengo mis contactos — lo dijo guiñando el ojo, como si fuera algo muy normal para ella o tal vez presumía sus contactos, se me hace difícil entender el comportamiento de las personas, tal vez debería leer un libro o dejar de ser apático, al menos no llego tarde con mis alumnos en la Academia Oeste.
— Por cierto, Jack, ¿Cómo es que siempre llegas temprano?
— Uso el metro, de ahí en fuera camino, no está muy lejos la estación de la Academia.
— ¿¡En serio¡? En automóvil es muy tardado, sobretodo en el Centro de la ciudad.
— Bueno, el metro de la sección Oeste está diseñado para evitar el Centro cuando el destino es la sección Este.
— ¡Vaya, sí que te ahorras tiempo! — lo dijo con sorpresa, como si nunca hubiese viajado en un metro.
— Bueno, comencemos la clase.
— Señorita Tenshi, ¿qué es el esperanto?
— ¿No sabes que es el esperanto?
— No, es una especie de cocina oriental o ¿algo así?
— No, es una lengua artificial creada para solucionar los problemas de comunicación en todo el mundo, una lengua internacional por así decirlo, cuyas bases fueron publicadas por el medico Ludwik Zamenhof.
— Entonces que hacemos en la Aula de Cocina.
— No había espacio en otras Aulas supongo.
— Y ¿porque no especifico en el folleto que era un idioma?
— ¿No lo especifique?
— No, ahora veo porque no hay alumnos.
— No… no… hay alumnos porque soy una…— y comenzó a llorar, ¡demonios! Me hace falta algo de tacto.
— No se sienta mal profesora, un error lo comete cualquiera.
— Tienes razón, comencemos ya llegaran otros alumnos— que rápido se recuperó.
Y así fue pasando el tiempo, como he repetido en varias ocasiones, la vida en esta ciudad era perfecta y muy tranquila. Hasta que ocurrió el detonante del caos, nadie sabía a ciencia cierta que había pasado, y la policía era un adorno, ocurrió un homicidio en el Centro de la ciudad, desconozco quien era el occiso, pero su muerte fue brutal, le pusieron un trapo en la boca para que no emitirá ruido alguno, le apuñalaron la espalda a tal grado de abrirla completamente a la mitad en un corte vertical, le rompieron las costillas y le sacaron los pulmones, los forenses dijeron que la víctima murió una vez que sus pulmones colgaran sobre el cuello, no había pista alguna de quien lo hizo. Este acto dejo atónita a la ciudad, muchos comenzaron a cambiar sus rutinas nocturnas, la policía comenzó a reforzar y las investigaciones no arrojaban ningún resultado, nadie sabía que estaba pasando. Con respecto a mí, bueno, vengo de un país en donde eso era diario, por lo que me daba igual, solo me preocupaba una cosa y esa era mi hermana.
Como cada jueves estaba en la clase de la Señorita Tenshi, por suerte ya había más alumnos, bueno solo éramos tres, pero al menos ya se le veía más alegre a la profesora. Los dos nuevos alumnos eran de la Sección Norte, Ivar un sujeto proveniente de países escandinavos, parecía un vikingo, y Brigit era de Irlanda y como buena irlandesa que ser respeta era pelirroja, no destaco más porque como sabrán no soy muy aficionado a eso de tener amigos.
— Muy bien chicos, aquí terminamos la clase de hoy, pueden retirarse.
— Profesora Aiko, puedo hacerle una pregunta.
— Claro Ivar, que sucede.
— Usted trabaja en el parlamento, ¿qué tan cierto es el rumo de que programa de voluntariado se va a cancelar por el reciente suceso?
— Bueno, no puedo contestar a eso, pero sí puedo decirles que, mientras sigan las indicaciones de la policía toda ira muy bien.
— ¿Y cómo podemos estar seguros si no han encontrado al responsable?
— Confíen en los elementos de seguridad. Retírense chicos, no se les vaya hacer tarde y les pase algo — dijo la profesora con una cara muy macabra, naturalmente esto dio paso para que mis otros dos compañeros se asustaran.
— Profesora Tenshi, esa broma es de mal gusto — dijo Brigit con cara de espanto.
— ¿¡En serio!? Oh perdónenme, no era mi intención.
Como acostumbro, salí de la academia y me dirigí al centro a buscar a mi hermana, recuerdo esos días, el ambiente se puso tenso, nadie hablaba con nadie, las calles a partir de las ocho de la noche estaban vacías, era un silencio urbano muy incómodo para mi gusto. Como adoro este transporte, logro llegar a tiempo a todos lados, camino rumbo a la universidad, a lo lejos veo a dos personas forcejeando, no le di mucha importancia, a lo mejor es una pelea ni para que meterme, llego a la entrada de la Universidad y ahí estaba mi hermana.
— ¿Ya estás lista para irnos?
— Espera un momento, estoy esperando a una compañera que me va pasar unos apuntes.
— Sabes, estudiar dos carreras al mismo tiempo te va causar un colapso nervioso o algo por el estilo.
— Gracias a eso pude conseguir la beca.
— Vaya que si eres un cerebrito.
— Tú también lo serias si no fueras tan idiota.
— Oye tú, no me digas idiota, además no me gusta estar encerrado todo el día en un solo lugar.
— ¿Seguro? No será porque te da flojera estudiar, eras muy bueno en la carrera que estabas, fuiste número uno en la clase siempre.
— Si, bueno, esos tiempos ya pasaron, ahora tengo que ver por tu futuro.
— Yo estaré bien, preocúpate más por ti, desde que llegamos a esta ciudad solo vas al trabajo, las compras, vienes por mí, haces la cena y te quedas viendo la televisión hasta que te duermes, que tiene de normal esa vida.
— No olvides que los jueves voy a clase.
— Ah sí, los jueves vas a clase de esperanto, por cierto, ¿Cómo te esta yendo?
— Siendo honesto, no tengo idea si realmente estoy aprendiendo.
— ¿Por qué?
— Digamos que la profesora es algo despistada.
— Que esperabas, la pobre mujer trabaja en el parlamento, siempre está ocupada.
— Tienes razón.
— Deberías de conseguir amigos, no sé, salir con alguien.
— Patrañas.
— Idiota.
— Me caes mal, por cierto, tu amiga ya tardo no crees.
— Si, le llamare — acto seguido, saco su celular de su bolso y comenzó a marcar al número de su amiga — Que raro, no me contesta.
— Llama otra vez.
— Eso hago tarado.
— Eres un ser despreciable.
Después del tercer intento, en la parte de afuera se escuchó un disparo.
— ¿Un disparo? ¿Aquí? — exclamo sorprendida mi hermana.
— Eso es raro, se supone que la portación de armas de la ciudad está prohibida, quédate aquí iré a preguntar.
— No, iré contigo.
— Está bien, pero mantente alerta.
Salimos de la universidad y el guardia nos dijo que nos quedáramos dentro, que la policía ya venía. Al cabo de unos minutos la policía llego y acordonaron la entrada de la Universidad, nos tomaron los datos y nos permitieron irnos a casa con una cita para ir a la comisaria a tomar nuestra declaración. En la mañana siguiente se confirmó que una alumna era víctima de un asalto, al rehusarse a este, el criminal le disparo, un ladrón en esta ciudad, básicamente todos tienen algo que hacer aquí, hay estabilidad económica en toda la población, hay algo raro aquí, primero un homicidio sacado de algún libro vikingo y luego un asalto, algo está pasando, pero es muy temprano para sacar conclusiones. Fuimos temprano a la comisaria, suspendieron las clases en la universidad por la investigación que se estaba llevando a cabo, ahí nos tomaron nuestra declaración, obviamente en cuartos separados, no estábamos solos, algunos alumnos y el guardia se encontraban ahí.
— Buenos Días, soy el Detective Daniels, por favor tome asiento.
— Gracias, buenos días.
— Me podría decir su nombre, por favor.
— Me llamo Jack Santana.
— Curioso nombre, ¿de qué sección proviene?
— De la sección Oeste.
— ¡Ah! Los barrios americanos, también soy de ahí sabe, bueno, ¿Qué hacía usted en la Universidad a las 8:30 de la noche?
— Como todos los días, fui por mi hermana a esa hora, puede preguntarle al guardia por mí.
— ¿Qué hacía antes de ir por su hermana?
— Tomo una clase en la Academia Este.
— ¿Qué tipo de clase toma?
— ¿Es necesaria esa pregunta?
— Si es inocente no temerá contestarla.
— Son clases de idioma, la profesora se llama Aiko Tenshi.
— Muy bien. Cuando llego a la Universidad vio algo sospechoso.
— Si.
— Diga la verdad… espera dijiste que “Si”.
— Si.
— ¿Y qué fue lo que vio?
— A dos personas peleándose.
— ¿Podría identificarlas?
— Solo algunos detalles, estaban un poco retirados y no podía distinguirlos muy bien, supongo que una era la victima ya que era una mujer de unos veintitantos, estatura baja y complexión delgada, su ropa era parecida a la descripción de la víctima, el atacante era alto, cabello castaño, supongo que de la misma edad que la víctima y un poco robusto, vestía un pantalón y una chaqueta de color negro, y de su rostro no puedo decir mucho, solo que su nariz era grande.
— Disculpe, ¿usted de que trabaja?
— Soy profesor en la Academia Oeste.
— Bueno, esa descripción dice mucho, es usted muy observador.
— Es un mal hábito que tengo.
— Pues ese mal hábito, nos puede servir mucho.
— Me alegra ser de ayuda, me puedo marchar.
— Si.
Las investigaciones dieron fruto y encontraron al culpable, le dieron un juicio público para sentenciar al culpable, me llamaron para declarar como testigo, obviamente decline porque no quería verme involucrado, con mi declaración era suficiente, pero la burocracia no escucha y se me obligo ir. Todo era sospechoso, en primera no puede haber un juicio público en contra de alguien que ya tienen pruebas, sería algo entre los padres de la víctima y el culpable, así el juez dará un veredicto, y con las pruebas encontradas y mi declaración escrita debería ser suficiente para encerrar al maldito, tal vez como es el primer juicio de una víctima de asalto y homicidio, quiero pensar que lo están haciendo para mandar un mensaje. El día del juicio llego (que macabro sonó), se hizo todo el proceso, incluso fue transmitido por televisión, el veredicto final fue que lo declararon culpable de homicidio con arma de fuego y le dieron 30 años de cárcel, al menos los padres de la víctima pueden estar tranquilos, aunque la perdida fue muy grande, aunque algo dentro de mí no me dejaba estar tranquilo.
Tiempo después…
«Noticias de último momento, el criminal Aitor Calatayud, culpable del asesinato de la estudiante universitaria Margery Wilde, escapo recientemente del convoy que lo trasladaba a la prisión de Unión City, los reportes recientes indican que un grupo armado ayudo con la liberación de este criminal, se le pide a la población que proporcione cualquier información para atrapar a este criminal…»
El maldito escapo y lo ayudo un grupo armado, pero que demonios le pasa a esta ciudad, el teléfono sonó, era el Detective Daniels informándome que venía al departamento, le pedí a mi hermana que se tranquilizara, al cabo de un rato el Detective llego.
— Creo que no será necesario explicarte la noticia, voy al grano, irán a protección a testigos.
— Muy bien, ¿adónde nos llevaran?
— Por el momento, irán al Centro a vivir bajo custodia de la policía.
— Un momento, ¿no nos pueden mandar a otro país?
— No, por alguna extraña razón no podemos contactar con ningún gobierno, y los embajadores se fueron.
— ¿Cómo que se fueron, desde cuándo?
— Desde el homicidio de la señorita Wilde.
— El segundo crimen y se van, me debes estar jodiendo.
— No, en realidad no es el segundo crimen.
— ¿Cómo que no es el segundo crimen?
— Hay personas desaparecidas, no es algo tan importante se está trabajando en ello.
— ¿Desaparecidos? Y no se les ocurrió, no sé, decirlo a la maldita ciudadanía de que algo está pasando en esta ciudad, como demonios se les puede ocurrir semejante estupidez.
— Mira chico, precisamente por esa actitud no hemos declarado nada, si así te comportas imagínate como lo tomara la ciudad, se dará un psicosis colectiva, de por si el ambiente es tenso desde el primer asesinato, una noticia de esta gran índole podría llevar al caos.
— PERO ESE ES SU MALDITO TRABAJO.
— Lo se chico, lo sé, pero no estábamos preparados para esto, está bien, jamás pensamos que los criminales iban a llegar aquí, la ciudad era pacífica.
— Y tu crees que no iban a llegar tarde o temprano, sabes que, nosotros nos vamos de aquí, no voy poner la vida de mi hermana en un cuerpo policiaco ineficiente, Julieth toma tus cosas, nos regresamos a casa.
— Al menos los puedo llevar al aeropuerto.
— Es lo mínimo que puedes hacer.
Julieth y yo hicimos nuestras maletas y junto al Detective Daniels fuimos al Aeropuerto, era temprano y no había mucha gente afuera, es como si de repente todos se esfumaron, pero no me preocupaba tanto por ello, tenía miedo, pero debía estar relajado, tenía que apoyar a Julia sin importar que, debía ser fuerte, faltaba poco para regresar a casa. Llegamos al Aeropuerto.
— Bien, llegamos al aeropuerto, los espero aquí.
— Gracias.
— Chico, lo siento mucho de verdad.
— …
Entramos al Aeropuerto y nos dirigimos a comprar los boletos, incluso el lugar parecía abandonado, solo estaban los encargados de limpieza y una señorita en el mostrador.
— Buenas tardes, por el momento todos los vuelos están suspendidos.
— ¿Cómo que todos los vuelos están suspendidos?
— Si, por alguna razón que no se nos ha explicado, las aerolíneas de todo el mundo dejaron de venir hacia Unión City.
— ¿Cómo que no saben por qué?
— Si caballero, solo se nos dijo que hay un problema de tráfico aéreo por la ruta hacia Unión City lo que hace difícil el aterrizaje o despegue de los aviones.
— Eso es lo más… ¿y no sabe cuándo levantaran esa orden?
— No, es lo que se nos hace extraño, esta advertencia ya tiene como unos tres meses.
— ¿¡TRES MESES!?
— Así es.
— Ok, muchas gracias.
— No hay de qué y disculpe el inconveniente. —
Dimos media vuelta y nos dirigimos a la salida con el Detective Daniels, después de pensarlo mucho, solo me queda una alternativa.
— No le hare el cuento largo Detective, si alguien tiene que ir a protección de testigos es mi hermana, pero no la llevara al Centro.
— Pero Jack, no podemos separarnos, vamos los dos a protección de testigos.
— No Julieth, ese tipo va ir contra los padres de la víctima y lo más seguro es con el único testigo del caso, posiblemente hay más personas involucradas.
— Estás loco chico, eso no es una solución prudente.
— Pues tampoco lo es arriesgar la vida de Julieth por un poco de protección, como se pudo dar cuenta, un convoy de policías no frenó a esos tipos, si el busca venganza, la encontrara, pero no voy a exponer a mi hermana.
— Y como sabes que van a ir contra ustedes, es solo una hipótesis.
— Simplemente lo sé.
— No, Jack, no permitiré que nos separen. — dijo Julieth con lágrimas entre los ojos.
— Lo siento Julieth, ya perdimos a mamá y papá, no quiero perderte a ti, descuida estarás con alguien en quien confió.
Tome mi teléfono y llame a la única persona que podría confiarle a Julieth.
— ¡Moshi, Moshi!
— ¿Señorita Tenshi?
— Si, ¿Quién habla?
— Soy Jack.
— Ah, Hola Jack, ¿Qué pasa?... un momento ¿cómo obtuviste mi numero?
— ¡he! Usted se lo dio a la clase.
— ¿Yo hice eso?
— Si, en fin, necesito verla, nos vemos en la Academia Este en 20 minutos, es una emergencia.
— Ok.
Colgué y me dirigí con el Detective.
— Esta todo arreglado, nos veremos con la Señorita Tenshi en 20 minutos en la Academia Este.
— Esa es la persona en la que confías, tu profesora de esperanto.
— Sí, pero como tu dijiste una vez “no tengo muchos amigos”.
— Muy bien chico, vámonos, siento que va a comenzar a llover.
Nos dirigimos a la Academia, Julieth estaba muy triste por la decisión que al final se quedó dormida.
— Dime chico, porque no optaste por irse en tren a Rusia o China.
— No tenemos comunicación ferroviaria con los países cercanos a Unión City.
— ¿Cómo lo sabes?
— Viajo mucho en metro, tres días después del homicidio de Margery, digamos que se me ocurrió escapar de la ciudad, así que fui a la estación del tren y me dijeron lo mismo que en el Aeropuerto, hay un problema con las vías y su mantenimiento llevara mucho tiempo y que por el momento no hay forma de salir de la ciudad.
— Sin aviones, ni trenes, podemos usar un vehículo para que escapen.
— Bueno, convenientemente no tengo licencia de conducir.
— Eres todo un caso, pero creo que es más que la licencia, algo sabes.
— Bueno, esto ya lo eh visto en varios casos criminales, cortaran toda vía de escape para después aterrorizar a la gente.
— Y ¿Cómo sabes eso?
— Paso lo mismo en el país donde vivíamos, precisamente la ciudad, esa ciudad estuvo mucho tiempo sumida en el mundo criminal, y los dirigentes solo mandaban soldados para contrarrestar a los criminales, pero los solados se terminaron uniendo al crimen, ya que el gobierno comenzó a recortar los fondos de seguridad para enriquecer a unos pocos, esa estúpida decisión y la guerra nos costó la vida de nuestros padres.
— Pero si todos los países ya gozaban de paz cuando Unión City se formó.
— Sí, creo que alguien arriba comenzó hacer las cosas bien, la verdad no tengo idea, nosotros escapamos hacia Canadá, ahí nos dieron asilo político.
— Sí que son un caso ustedes dos, ahora entiendo el miedo que tienen, pero ¿porque sacrificarte?
— Porque me canse de huir, no quiero que mi hermana está envuelta en el fuego cruzado, si Aitor viene por mí, al menos que termine en mí y no involucre a Julieth.
— ¿Y estas preparado?
— Es la pregunta más estúpida que me han hecho, obviamente no, quien demonios está preparado para morir, pero no tengo mucho que perder, solo tengo a Julieth, y yo sé que ella tiene un futuro por delante.
— Llegamos.
— Julieth, levántate, vamos.
Desperté a Julieth y nos dirigimos a dentro de la academia, en el aula donde regularmente tomábamos clase, el Aula de Cocina, y como de costumbre la profesora Tenshi llego tarde. Una vez llego, le explicamos la situación, ella accedió a cuidar a Julieth… era el momento de despedirnos, le di un fuerte abrazo a Julieth, entre lágrimas en los ojos y una voz quebrada le dije “que pase lo que pase, nunca se rinda, no importa los obstáculos, tiene que ser fuerte, no importa si yo no estoy, siempre estaré en su corazón junto a mamá y papá, siempre te estaré acompañando, lucha por tus sueños y no olvides que a pesar de esta estúpida decisión, sal adelante por mí y espero logres hacer un cambio en este mundo… espero que todo esto pase pronto y poder volver a verte, te amo mucho hermanita”, le dije a la señorita Tenshi que cuidara de mi hermana y al Detective Daniels que le brindara protección, la solté con todo el dolor de mi corazón, tome mis maletas y me dirigí a la Sección Oeste, y a esperar lo que el destino me tuviera preparado.
Paso el tiempo, dejé mi trabajo en la Academia y comencé a tomar trabajos temporales, siempre en movimiento, me mudé a un departamento pequeño, siempre manteniendo perfil bajo, como era de esperarse un mes después de que me despedí de Julieth, los padres de Margery fueron asesinados brutalmente, el termino que usaron los noticieros fue “Muerte por Águila de Sangre”, un método de tortura y de ejecución vikinga, y no solo eso, la policía encontró otros dos cadáveres con la misma muerte en la sección Sur, al parecer Aitor y su pandilla son unos asesinos seriales.
Era una tarde tranquila y me encontraba trabajando en un café local, de pronto lo vi, el cabello castaño, la nariz larga, era sin duda el, entro al café, el miedo me inundo el cuerpo, me quede paralizado, tenía ganas de vomitar, no me sentía bien, le pedí a mi compañero que lo atendiera y este accedió, poco a poco me fui retirando del local.
— ¡Oye! ¿A dónde vas? — grito, no puede ser que me haya reconocido, no puede ser, tengo que salir rápido de aquí —¿Qué estas sordo? ¿Dónde está mi café? le dije al escuálido ese que lo quería rápido.
— En un momento le traen su café señor, sea paciente.
— ¿Paciente? Aquí el cliente manda y si el cliente quiere su café rápido, lo tendrá rápido, ¿¡entendiste!?
— Sí señor, disculpe la tardanza.
— Un momento, tu voz se me haces familiar, ¿Dónde es que te he visto? — Mierda, me descubrió, no lo pensé dos veces y salí corriendo lo más rápido que pude del local — ¡Hey! Es el, el maldito chismoso, banda atrapen a ese estúpido, te llego el día del juicio.
«Estoy corriendo lo más rápido que puedo, la comisaria debe estar más cercana… maldición, me están alcanzando muy rápido… que es esto, un concierto, mucha gente reunida en un solo lugar, bien ahí podre ganar tiempo y llamar a la policía»
— Hola, bienvenido.
— Deme un boleto por favor.
— Son 15 dólares.
— Tenga quédese con el cambio.
Entre al auditorio, gracias al cielo estaba lleno de gente, rápidamente agarre mi celular y marque.
— Línea Ocupada.
— ¿Cómo que línea ocupada es una emergencia?
— …
Iré por la salida de emergencia.
— Muy buenas tardes, gente hermosa de la Sección Oeste. — esa voz, no puede ser — Tal vez sepan de mí y si no han leído las noticias les diré, me llamo Aitor Calatayud, y soy el primer criminal de Unión City. — la gente comenzó a gritar, el caos emergió rápidamente, todo el mundo comenzó a empujarse, a buscar una salida, pero no tenía caso, estábamos todos atrapados — ¡Oh! Vamos, no sean aguafiestas, nos vamos a divertir mucho, sí o no muchachos, muy bien quiero que todos se callen…— pero nadie callaba — ¡Cállense! — pero nadie hacia caso — ¡Callen el puto hocico!, saben que, me harte, soy alguien impaciente… muchachos, disparen — salieron personas de la parte de arriba de las gradas, y otras del escenario, todas con armas de fuego y dispararon contra el público que se encontraba ahí, fue una…
«Julieth, perdóname»
— Jefe, mire quien está aquí.
— Vaya, vaya, el chismoso está aquí, y sigue con vida, a pesar de los agujeros en el cuerpo, sigues con vida, sí que eres un bastardo duro de matar.
— Que hacemos con él, Jefe.
— Quemas podemos hacer, vamos a terminar de matarlo, que te parece “Águila de Sangre”, John es tu turno, dale una muerte digna al amigo.
— Como ordene Jefe.
«A… a… ayu…da…
— Jack Santana, ¿necesitas ayuda? — exclamo la voz de una mujer, no podía ver nada, todo era blanco — Responde Jack, ¿necesitas ayuda?
— Si, necesito ayuda, ayúdame por favor.
— Estas dispuesto a abandonar tu ente terrenal y hacer caso a todo lo que se te ordene.
— ¿Ente terrenal? Estoy a punto de morir torturado y me preguntas por un no seque terrenal.
— ¿Quieres mi ayuda sí o no?
— Si.
— Entonces ¿obedecerás y dejaras de hace preguntas innecesarias?
— No es que tenga muchas alternativas, pero acepto.
— Muy bien… Así será»
— John, porque tardas tanto, no estarás rezando ¿verdad?... John, contesta.
— Tu amigo ya no está más en este mundo.
— ¿Quién diablos dijo eso?... como puedes mantenerte de pie… qué diablos le hiciste a la cara de John.
— Tu eres el siguiente.
— Al diablo, dispárenle muchachos.
Aitor y su pandilla abrieron fuego contra mí, no sabía que estaba pasando, pero como si tuviera un escudo las balas solo rebotaban enfrente de mí.
— Qué demonios, este sujeto no muere jefe.
— Sigan disparando idiotas.
— ¡Pagaras por todas las personas que asesinaste, sufrirán el peor de los castigos y serán juzgado por los dioses que vieron crecer a esta tierra… timoitase!
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